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ETICA DEL ASTROLOGO

¿Proyecto Necesario o Utopía Acuariana?

Por Norberto Miguel García

 

Discutiendo con algunos colegas de diversos países, hemos visto que las vertientes de la astrología son considerables.
La mayoría estamos dedicados profesionalmente al estudio, aplicación y enseñanza de esta milenaria disciplina y hemos visto que en los últimos años, la proliferación de estudiosos y aficionados a la astrología se ha tornado lo suficientemente considerable como para ir pensando en establecer ciertos par metros que nos permitan que las diversas vertientes, se clasifiquen en áreas y quien lo desee se adscriba a la que prefiera o con la que se sienta más identificado. Hasta ahora todos estamos practicando una actividad profesional donde las tendencias más encontradas comparten la misma habitación, en la más absoluta promiscuidad.


Todos habrán notado que prevalece la mezcla de escuelas y lo místico-religioso convive con los que prefieren tomar esta actividad como disciplina de observación. Aquí me hago eco de la postura de Armando Rey (astrólogo catalán residente en la Baja California), cuando dice que los astrólogos padecemos dos tipos de complejos: el de los elegidos y el de los científicos.
Los primeros y que todos conocemos, son aquellos que, producto de algún designio divino han sido imbuidos de dotes especiales y, al igual que los Dioses hablan y escogen entre lo bueno y lo malo, situándose como jueces ante los cuales no hay apelación posible.

 

Los segundos (entre los que me cuento), somos aquellos que hemos intentado ubicar la astrología al lado de las ciencias positivas, suponiendo que así la validaríamos, creando escuelas y asumiendo posiciones críticas frente a todo lo que implique un acto de fe. Con el paso de los años, he llegado a otros puertos, pero más adelante hablaremos de ello. Antes es importante aclarar que la preocupación central es sobre la tarea que desarrollamos diariamente escuchando angustias, problemas y ansiedades sin respuesta.
Para ninguno es novedad que quienes acuden en busca de nuestra opinión, traen consigo una carga de inseguridades y los urge una respuesta puntual. Estas ansiedades o temores, producto del mundo de agua, por ende del cuerpo psíquico, son las que permiten que todos los canales receptivos de nuestro inconsciente esté‚ a flor de piel, convirtiéndonos así en materia fértil, donde sembrar cualquier idea. Desde las más gratificantes, hasta las más horrendas. Es indudable que nuestro inconsciente se configura en un gran depósito de información, donde todo es posible. Donde no hay moral.

 

¿CREAR O CREER?

Ahora entrando de lleno al tema, debemos ponernos de acuerdo en que uno de los principios básicos del ocultismo (léase vida interna), reside en que la mente es creadora por excelencia y que no habrá posibilidad de vivir nada que antes no se haya pensado.
Que el pensamiento pertenezca al mundo onírico, al inconsciente, que sea un acto mecánico o elaborado plenamente despierto, pasa a ser secundario. En los tres primeros casos el pensamiento ocurrió dormido, pero también ocurrió.
Ahora bien. Resulta sencillo emitir una opinión cualquiera en nuestra consulta y luego descubrir que el nativo atraviesa por la circunstancia que le hemos diagnosticado sin una sola falla. Aquí comienzan a crecer los ingenuos practicantes de la astrología en su fase primaria y es muy fácil quedarse allí, porque es tal vez, la más gratificante.
Otros, los que asumen posiciones místico-religiosas, simultáneamente incorporan en su léxico interpretativo conceptos derivados de su formación. Si ésta ha sido mediante maestros orientales, veremos que karma, vidas pasadas, espiritualidad y misiones a cumplir forman parte inevitable de cada consulta.
En esta área encontramos de todo. Desde los estudiosos honestos que han dedicado una vida al autoconocimiento, hasta los que luego de un curso de meditación de fin de semana formulan opiniones a diestra y siniestra.
Por otro lado, entre los científicos encontramos otras vertientes que personalmente me generan un alto grado de preocupación. Los más habituales son quienes sin bases filosóficas, encaran la astrología como una técnica, pues sólo de ello conocen y se convierten rápidamente en reproductores de recetas astrológicas.
Reitero que son la mayoría y éstos, fácilmente quedan atrapados entre las redes del determinismo a ultranza. Entre ellos hay estudiosos de muchos años, cuya única diferencia con los principiantes, es que su bagaje de fórmulas y recetas es muchísimo más amplia. Esta limitante, tal vez de las más peligrosas para los profanos, al ser la que abunda, genera un mar de confusión en el que la astrología queda atrapada entre las redes de la ignorancia y termina siendo etiquetada dentro de las actividades non-sanctas. Con todo el derecho indudablemente.
Observemos al prestigioso Carl Sagan y notaremos que inició un frente de combate donde todos sus argumentos se repiten sin cesar por los desinformados, que al igual que él, suponen que Astrología es eso que se publica en periódicos, revistas de farándula o programas de radio y televisión.
Mientras tanto, un ejército de supuestos expertos, emite opiniones que sólo contribuyen a que los científicos positivos se rían a los gritos de los disparates que se divulgan y de las predicciones que jamás se cumplirán.
¿Qué hacemos mientras tanto los astrólogos? ¿Dónde estamos? Del otro lado de la pantalla, observando pasivamente como los creadores de líneas psíquicas, horoscoperos, pronosticadores y profetas del Apocalipsis lucran con la ingenuidad y la ignorancia. Quienes tenemos los argumentos para descalificarlos, nada estamos haciendo y nuestra labor es cada vez más importante, cosa que parece no tenemos claro todavía.

SOBRE RESPONSABILIDADES

Como en cualquier actividad humana, quienes nos hemos abocado a profundizar en el conocimiento del alma humana, con la intención de convertirnos en orientadores, asumimos una responsabilidad enorme.
Trabajamos con la palabra y para nadie es un secreto que dependiendo de la utilización que hagamos de ella, puede construir o destruir en un instante. Baste un ejemplo de una "colega", permítanme llamarla así, quien a una consultante le pronosticó la muerte de su madre en tres meses, un accidente muy grave a su hijo y remató su pronostico diciéndole que era normal que estuviera deprimida, porque lo único que había en su futuro era ruina.
Este personaje, tal vez desconocido para ustedes, es muy famoso donde resido y desde hace años tropiezo con gente que pasaron por su consulta, derramando un tendal de problemas en cada uno.
Esta "profesional", formada en la India con un guía espiritual del cual porta una gran foto que exhibe en su consultorio; pertenece a algunas asociaciones norteamericanas de astrólogos y apoya su credibilidad en diplomas de cursos y honores recibidos en tales instituciones. Estos no son más que certificados de asistencia que se entrega indiscriminadamente a todos los asistentes. Los consultantes, sin ninguna experiencia, no tienen porque saberlo, lo cual los lleva a caer en sus redes sin ninguna resistencia. ¿No será posible que los organizadores de congresos, emitan certificaciones que digan claramente "este certificado no garantiza idoneidad, simplemente acredita asistencia"?
¿Qué hacemos los astrólogos en Colombia? Salvo algunas excepciones, quienes públicamente afirman que esta especie de "astrólogos", no sólo no posee ninguna ética profesional, sino además, muy escasos conocimientos, nadie opina. He llegado a la conclusión que el negocio que genera la ingenuidad, lo preservan desde los medios de difusión, hasta algunos profesionales honestos. Como no existen los parámetros...
Insisto que la palabra es creadora o destructora y que uno de los principales aprendizajes, debe orientarse a como utilizarla partiendo de la base que puede convertirse en un arma letal. Arma que uno u otro día, podría dispararse por la culata.

¿INQUISICION, NORMAS O QUE?

Muchas veces me he cuestionado por asumir posiciones tan radicales y nada flexibles. Las normas generan límites y no siempre son apropiados para el crecimiento individual.
Terminaríamos creando una nueva forma de inquisición y los antecedentes que tenemos sobre ella, no son los mejores.
Pero para mí es importante estar sentado en el teatro donde la película que proyecten sea la que quiero ver. No me interesa sujetarme a espectáculos terroríficos donde la única salida es el pánico colectivo. Y mucho menos permanecer en un recinto donde no me siento cómodo. Ahora quiero hacer una breve exposición sobre lo que entiendo por Piscis o Acuario, refiriéndome a las Eras tan publicitadas en los últimos años y que tiene mucho que ver con lo que vengo exponiendo.
La Casa XII, como todos sabemos, se expresa diciendo "yo creo". Para ninguno es un secreto que esto hemos estado haciendo durante dos milenios. Sólo hemos construido creencias y ante la inminencia del cambio, estamos cambiando de creencia nuevamente. Es decir, reemplazamos la vieja por alguna nueva. No importa cual sea. Pero, cambios, cambios, ¡ninguno! La Casa XI, mientras tanto se expresa diciendo "yo sé". Esto implica un nuevo concepto, que llega de la mano de un signo de Aire. En momentos de elucubración astropsicológica, me ha llevado a suponer que se inicia una Era de sabios y surge inmediatamente el gran interrogante: ¿sabios o locos?
Tengamos presente que históricamente más de un loco ha pasado por sabio y más de un sabio por loco. Creo que es ahora cuando debemos estar más atentos, pues de la misma forma que el paso de Neptuno (la corrupción en su vibración más densa) por Capricornio ha dejado en claro miles de maniobras fraudulentas de dirigentes, políticos y empresarios, exponiéndolos a la luz pública, lo mismo ocurrirá con Neptuno transitando por Acuario, pero a quién expondrá será a quienes se auto titulan como enviados de los dioses o a los portadores de la verdad revelada.

PROPUESTA ACUARIANA

Nada personal tengo contra quienes profesan su fe a través de movimientos religiosos y tampoco creo que es importante sentar normas o reglas sobre determinismo o libre albedrío, porque esta me parece una discusión bizantina.
Pero si creo que es de vital importancia identificarnos y crear un movimiento que tenga ciertas bases éticas elementales, que podamos exhibir públicamente, rechazando las prácticas deshonestas y asumiendo posiciones serias frente a quienes se autoerigen como descubridores de la “nueva” astrología. Con tal motivo invito a todos a escoger donde prefieren ubicarse y establecer las reglas del juego con claridad, pues desde mi lejana adolescencia sé que los musulmanes no están muy dispuestos a convivir con los cristianos o con judíos. Entonces zapatero, a tus zapatos.
Para redondear la idea del principio entre los elegidos y los científicos, pienso que hay una tercera posibilidad y es la de quienes hemos asumido el aprendizaje astrológico como una manera de entender nuestro mundo externo y proyectar desde el interior una nueva realidad, más plena de amor.
Esta palabra que puede resultar altisonante, indica que desde nuestra interioridad tenemos el potencial para crecer en nuestra capacidad de amarnos, para transmitir aquello que forma parte integral de nuestro interior. En una palabra, ser lo que pregonamos. Pues me hago eco incondicional de la idea de que es imposible saber algo, sin serlo.

VERTIENTES

Imagino que no sorprenderá a nadie que nuestros colegas, asuman actitudes diversas frente a la astrología, dependiendo de su formación individual. No obstante sigo insistiendo que tenemos a nuestro alcance una filosofía que identifica por igual a todos los movimientos. Me refiero al respeto por la vida del consultante, a la necesidad imperiosa de tener en cuenta que en nuestras manos existe una infinita "fuente de poder". La pregunta es: Poder, ¿para qué? ¿Tenemos clara la respuesta? ¿Alguna vez nos la hemos formulado?
Mientras no tengamos claro que estamos manipulando diariamente una materia mucho más peligrosa que la nitroglicerina y que una sola frase puede destruir las ilusiones y esperanzas de quien nos está consultando, es posible que estemos contribuyendo al malestar colectivo, suponiendo que hemos sido elegidos para transmitir un mensaje.
Creo que el único mensaje es potestad del hacedor, del Gran Todo Universal, de La Unidad. También he observado que nuestro proceso de evolución partiendo de la materialidad, hacia la vegetalidad, para continuar con la animalidad, paso previo a la humanidad, nos impulsa a la divinidad. De hecho, vemos con inmensa incredulidad como los profetas se arrogan el don divino de tomar decisiones sobre lo bueno o lo malo.

¿ESCUELAS O TENDENCIAS?

Sin entrar en posturas críticas, sino con el interés puramente descriptivo, voy a comentarles sobre algunas de las escuelas que conozco. Una de ellas: La Gran Fraternidad Universal, a través de su maestro iluminado Reynaud de la Ferriere, se origina en Venezuela y difunde la Astrología, tomando el nombre de la escuela alemana que impulsa la Cosmobiología. Sin ninguna diferencia con la Astrología tradicional, se atribuyen la paternidad de esta ciencia y publicitan (tengo testimonios escritos de Gurús colombianos) que el maestro impulsor de esta escuela "es" el Mesías, quien llegó para anunciar la Era de Acuario y establecer las bases de una "nueva" Astrología.
Otra de ellas, muy en boga actualmente en Colombia, tomando textos de un "astrólogo" peruano se autocalifica como Universidad de Astrología y forma a sus estudiantes en el aprendizaje de memoria de ciertos "códigos" que –según ellos- no son fórmulas o recetas, pero que permiten decidir sin riesgo de equivocarse, sobre el futuro de cada consultante. En mi poder tengo declaraciones filmadas donde una de las maestras de esta “Universidad”, asegura que ella está facultada para "determinar" con precisión de segundos, el momento de la muerte de cualquier persona y que además ha podido establecer con absoluta seguridad cuando una mujer podrá tener hijos, cuántos o si será infértil de por vida.
Otros han montado cursos donde en seis meses les enseñan a sus estudiantes como obtener dinero (sic) con la Astrología. Otro personaje famoso en este país dictamina sobre los próximos cadáveres o futuros presidentes, mientras paralelamente establece una línea psíquica. Una Asociación de Astrólogos, tiene entre sus participantes más activos a dos profesionales, una de ellas dedicada a dictar cursos de Feng-Shui, Meditación, Yoga y Tarot y la otra diariamente en un programa de televisión nos cuenta que "para este año los nativos de Virgo deben tener cuidado con las pérdidas" (sic).
Otros, tal vez los más escasos, hemos optado por crear una Fundación, con el fin de mostrar que "hay otra opción". No sólo es el lema, sino el objetivo central. Mostrar que tenemos la posibilidad de crecer, yendo hacia nuestro interior. Para ello no es requisito pertenecer a tal o cual secta o profesar tal o cual religión.
Algunos de ustedes creerán que esto que señalo sólo ocurre en Colombia. Siento desilusionarlos. Formo parte de un foro de discusión de Astrólogos -vía Internet- y esta melange está presente en todas sus vertientes. Desde el profesional que ha montado una página para unir a "los corazones solitarios" hasta los cultores del determinismo a ultranza.
Para darles una breve idea del profesionalismo de estos defensores de la fatalidad, he enviado en varias oportunidades datos exactos del nacimiento de una "niña" (ya comprenderán el resaltado), y los fanáticos impulsores de esta vertiente (cuyo verdadero nombre es astromancia) por sobre la cual ya ha transitado la astrología moderna, desechándola por completo, no se han pronunciado hasta el momento. El único que se atrevió a formular predicciones, tuvo un momento de depresión cuando le informé que era imposible que la niña se dedicara a la ópera, porque era mi gata siamesa Himalaya.
Creo que debemos ser honestos con nosotros mismos. Confesarnos que no tenemos la capacidad adivinatoria en nuestras manos. Que somos falibles. Que teóricamente, todo es posible, pero frente a la práctica cotidiana, el margen de error en nuestras predicciones supera el 80%.
¿No creen ustedes que es hora de agruparnos y sentar las bases éticas indispensables? De cómo dice un querido astrólogo cubano, -"poner en evidencia a los que cuando no aciertan con un pronóstico, deciden "ajustar" la carta del nativo hasta que coincida, pues no es él el equivocado, sino que la hora estaba mal".
Esta propuesta solo pretende nuclear a quienes estamos identificados con el crecimiento individual, donde todos los movimientos religiosos tienen cabida, donde los sectarismos no se admitan, donde la búsqueda esté orientada a disolver este mundo ilusorio del Ego, para ser uno con el Gran Todo Universal. O si lo prefieren, disolver el Ego, para retornar y ser uno, con la Unidad.
Creo además que en esta etapa de la civilización donde las especialidades están en boga, todo tiene cabida. El ser humano es lo suficientemente diverso como para que haya una lechuga para cada ensalada.
Me parece bien que los deterministas se agrupen, pero que sean claros al especificar que "su" astrología es fatalista, que los místicos también lo hagan, pero dejando sentada su posición religiosa y quienes mezclan la disciplina madre con otras actividades ritualistas lo especifiquen. El movimiento que propongo es el de quienes practicamos la astrología no fatalista y respetuosa con la individualidad.
Decir simplemente "astrología", cuando las coincidencias profesionales y filosóficas no existen, me parece pretencioso y sin sentido.
Observemos que la medicina es clara cuando habla de lo alternativo. Todos sabemos que no pertenece a la medicina alopática y ya no importa qué es lo alternativo. Ahora solo nos queda saber si el profesional que practica esta medicina es médico o ha tomado un curso de fin de semana. Para ello existen los parámetros, creo que en nuestra profesión es hora de sentar las mismas bases.
Hemos creado una Fundación y la hemos bautizado con el nombre de MAYA. Por varias razones: Porque Maya es la hija de Apolo y la madre de Mercurio y Júpiter; porque Maya es una palabra sánscrita que significa "ilusión" y develarla es nuestro objetivo; porque Maya es la cultura indígena más inteligente de este planeta (baste con el calendario que elaboraron) y porque Maya es una sigla que significa Movimiento Astrológico Y Alternativo. Estamos recién nacidos y está formada por estudiosos de la Astrología. A los únicos que no admitiremos es a los adivinos, horoscoperos, psíquicos, fatalistas o dueños de la verdad. Es a los que estén dispuestos a asumir responsablemente su profesión a quien estaremos esperando.

Apuntes del Autor para el 2009

Esta ponencia la presenté en junio de 1998 en el Encuentro entre Astrólogos celebrado en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Pasados más de 17 años, ocurrieron algunas cosas adicionales a las que comento anteriormente:

1)La famosa Universidad de Astrología fue demandada por estafa y por Publicidad Engañosa, siendo multada, por la Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia;
2) Organicé dos Congresos Internacionales de Astrología y en el segundo invité a un debate al que asistieron 180 astrólogos colombianos, titulado: “Ver el futuro, ¿atributo o manipulación?” Ofrecí diez fechas de nacimiento ajustadas al minuto, con 10 fechas en las cuales a los nativos les ocurrieron cosas. La idea era poner a prueba nuestra capacidad predictiva. De los 180 más del 90% vive de las predicciones, sin embargo ninguno quiso exponerse y participar en la experiencia. Obviamente, todos sabemos que “adivinar” es fácil a priori, nunca a posteriori porque el acontecimiento es uno solo y no varios posibles.
3) La famosa astróloga de las predicciones nefastas de larga trayectoria espiritual, asistió al Segundo Congreso y se inscribió argumentando que era “psicoanalista”. Envidiable capacidad de convertirse en profesional en apenas semanas.
4) El astrólogo que presagiaba presidentes, nunca pudo acertar con un vaticinio. Ahora continúa su práctica en Miami, dado que en Colombia su credibilidad es igual a cero. En su nuevo lugar de trabajo sigue diciendo lo mismo de hace 17 años: -“Capricornio es el diablo y la muerte”; “Escorpio es la cloaca”; “Piscis es una piraña” y otra suerte de frases que revelan el alto grado de responsabilidad que asume, al expresarse de esa forma en medios masivos de comunicación.
5) La Fundación MAYA quebró irremisiblemente al realizar dos Congresos donde los costos superaron todas las expectativas de ingresos. Aunque hubo una asistencia considerable y la mayoría coinciden en el alto grado de profesionalismo logrado en la organización, decidimos terminar la Fundación. Logramos óptimos resultados, pero sólo montamos escenarios y los resultados alcanzados están en las memorias que publicamos oportunamente. Ante la quiebra, ofrecimos las bases de datos a la comunidad astrológica nacional para que entre todos se pudiera continuar en beneficio de la Astrología, pero cada profesional prefirió continuar independientemente sin correr riesgos como los que asumimos.
6) Éstas y otras experiencias las relataré en el libro de próxima aparición, que llamaré "Verdades y Mentiras en la Astrología".