Logo

57 310 253 2436

EL PUER AETERNUS, LOS GEMELOS Y
LA PERSONALIDAD CREATIVA

Por Alberto Chislovsky

Introducción

El arquetipo del “Puer Aeternus”, ha sido estudiado en forma exhaustiva por dos de los más insignes representantes de la psicología junguiana: Marie Lois Von Franz y James Hillman.
Pero ambos -ante la misma fenomenología- han puesto un acento diferente en su interpretación, lo cual parecería llevarnos a situaciones paradojales. La astróloga y analista junguiana Liz Greene ha intentado sintetizar ambas posturas a través del simbolismo astrológico, pero se ha inclinado más hacia la visión de Hillman.
Para sostener esta postura formula conceptos tales como “falso puer”, lo cual no contribuye a su esclarecimiento.

 

Un estudio comparativo de ambas posturas nos lleva a relacionar este arquetipo con el de los Gemelos, lo cual explicaría los aspectos creativos del Puer (Hillman), aunándolos a la fragilidad de su conciencia, debido al complejo materno (Von Franz)
Intentaré, mediante confrontación con el material astrológico, comprobar esta vinculación, intentando, de esta forma, colaborar en la síntesis de los profundos estudios de estos investigadores.

Dos Visiones Diferentes

Los dos estudiosos parten del mismo fenómeno: la permanencia de un estadio psicológico propio de un individuo de “dieciséis o diecisiete años” (1) a etapas posteriores de desarrollo.
Las interpretaciones difieren radicalmente. Para Hillman, el Puer es el hijo del Padre Espiritual, quien huye de las limitaciones de la materia. ”Así el Puer aeternus, alado y fogoso, convertirá la materia en espíritu” (2).
Para este analista representa “esa dominante arquetípica que personifica los poderes Espirituales trascendentes del Inconsciente Colectivo” (3).
El acento del puer está en la búsqueda de trascendencia, y sus aspectos creativos, representado en el Padre Celestial y su contraposición y lucha con el denominado Padre terrenal. Hillman capta esta dualidad en la oposición Puer- Senex. Este último Arquetipo lo liga con el Saturno mítico (por ende con el astrológico)
Debido a esta aspiración, el Puer trata de escapar de los frenos materiales y emocionales representados por lo femenino, ya sea como madre o mujer, o su propio cuerpo. Por otro lado chocaría con las estructuras temporales del Senex-Saturno, el cual le recordaría que el plasmar en el devenir sus facultades creativas, es una ardua tarea que debe asumir en aras de su realización.
Cuando el Puer está constelado en la conciencia del individuo, el Senex pasa al Inconsciente (y viceversa). En consecuencia, el tiempo está abolido y se vive en función de lo que vendrá, de la maravillosa visión trascendente. Esto los hace adoptar un estilo de vida “provisional”, sujeto a ciclos de permanente cambio como pasaje al esplendoroso porvenir que les aguarda. El entusiasmo es la medida de estas transformaciones. Cuando cesa -debido a las necesarias medidas de concreción- el puer gira en busca de nuevos horizontes.
Al no concluir lo comenzado le va generando insatisfacción e inmadurez, –aunque en tipos más avanzados pueden hacerlo a medias o superficialmente- mantiene infantiles exigencias de reconocimiento. Su función de sentimiento está paralizada, detenida en la etapa infantil deviniendo egoísta, llegando -en casos extremos- hasta la crueldad.
Muchas veces esta actitud arrogante refleja lo planteado por Hillman: “resistirse al Insulto de un destino vulgar” (4). En aras de ese destino “diferente”, el puer emprenderá empresas grandiosas, pero dada su falta de heroísmo, sucumbirá a ellas. Más que héroe o redentor se transforma en víctima propiciatoria (como el puer Cristo), figura incomprendida. De esta actitud se deduce, en parte, la temprana muerte de los puer. Para ellos no existe el destino vulgar de envejecer como cualquier mortal.
Esa es la diferencia con el arquetipo del héroe, quien acepta el dolor, la limitación (integra el aspecto Senex positivo, reflejo de la exaltación de Marte en Capricornio). Puede derrotar al Senex en forma de Viejo Orden. El puer -en apariencia- actúa en forma similar, contraponiéndose a la estructura en forma revolucionaria. Pero luego su incapacidad de plasmar -sumada a su actitud arrogante y egoísta- frustrará sus ideales (podemos reconocer a Urano y Acuario en esta actitud). Los grupos políticos “progresistas” son un ejemplo; sus constantes divisiones por “motivos ideológicos” les resta la fuerza que el Viejo Senex conservador aprovecha.
Marie Lois Von Franz parte de una premisa diferente. Ella lo emplea para designar “un cierto tipo de hombre joven que tiene destacado complejo materno” (5). Sigue la línea de Jung, quien plantea las dos perturbaciones típicas de un hombre con este complejo: la homosexualidad y el donjuanismo.
Él –como sus imágenes míticas lo confirman- busca una diosa madre y se desilusiona, cuando detrás de la mujer que lo fascinó encuentra una simple mortal. Tras conocerla sexualmente, el encanto se evapora y va en pos de la próxima proyección. Aquí encontramos otra forma de parálisis de la función de sentimiento planteada por Hillman. En este caso la fijación es a la Madre Lunar arquetípica y su consorte adolescente, ejemplificados en los dioses de la vegetación: Tammuz, Attis, Adonis, Osiris, etc.
Aquí el potencial creativo funciona en la esfera instintiva, pero el aspecto espiritual permanece en el trasfondo. Es el Falo fecundante que despierta en las mujeres la Diosa Madre y la necesidad de ser fecundada en cualquiera de los planos. Este es el telón Arquetípico de la intensa fascinación producida por este tipo de puer en las mujeres.
Von Franz –a diferencia de Hillman que resalta la relación Puer –Senex con respecto al tiempo- lo hace poniendo énfasis en la figura femenina. “La extraña sensación de que la mujer no es lo que uno quiere, existiendo siempre la fantasía de que en algún momento futuro llegará lo que se busca.” (6)
Esta relación la traslada a todos los asuntos materiales. El trabajo tampoco es el adecuado, nunca la realidad ofrece las expectativas que el divino hijo de la Madre se merece. Esto lo lleva a descomprometerse del presente y a tejer fantasías redentoras de la triste y oscura realidad. (En casos extremos puede como el mítico Endimión permanecer en el sueño eterno). Él será capaz "algún día” de salvar al mundo, ese que lo quiere atrapar en su tediosa cotidianeidad (reconocemos el componente Neptuno-Piscis aquí).
Como ese futuro nunca llega (la enfermedad del mañana como señalara el Senex-capricorniano Gurdjieff) la actitud ante la vida es la de escaparse. Se puede ver reflejada en la fascinación por los deportes de altura: alpinismo y vuelo en sus diversas variantes.
En este caso, el complejo acentuado los puede llevar a una muerte temprana. Von Franz ve aquí el anhelo espiritual exteriorizado. Hillman una búsqueda de la muerte, triunfando el espíritu sobre las toscas limitaciones corporales.
Von Franz le reconoce la cualidad positiva en menor grado que Hillman: “cierta Espiritualidad que procede de un contacto relativamente directo con el Inconsciente Colectivo”. Pero agrega: “muchos tienen el encanto de la juventud seductor de un trago de champán” (7)
Ella describe otro tipo diferente de Puer opuesto al brillante anterior. “Por el contrario, vive en un aturdimiento somnoliento, lo cual es una característica adolescente: el muchacho somnoliento, indisciplinado y patas largas que se limita a vagar por ahí, con su mente deambulando de un lado para otro, de modo que a veces una tiene ganas de echarle un cubo de agua fría por la cabeza. Pero el aturdimiento somnoliento es sólo un aspecto externo, y si conseguimos atravesarlo encontraremos una prolífica fantasía que guarda en su interior” (8). Reconocemos aquí un tipo acuático desde la perspectiva astrológica.
Ante el mismo fenómeno ambos autores toman posturas y orígenes diferentes. Hillman simpatiza con el Puer, traduciendo su psicología personal. El se presenta a sí mismo, al volver a prologar su libro “Re-imaginar la Psicología”, como “el autor que llevaba un traje europeo y lucía una presuntuosa barba adolescente a sus cuarenta y cinco años” (9).
En el prólogo original (1974) lo expone como un libro para “la creación del alma” (10). Por alma Hillman considera –siguiendo el concepto tradicional - “un mundo de imaginación, pasión, fantasía, que no es ni físico ni material por un lado, ni espiritual y abstracto por el otro, pero que está vinculado a ambos.” (11). Luego lo relaciona con “el mundo de la noche, con el reino de los muertos y la luna. “ (12)
En cambio el mundo del espíritu es muy diferente. “Sus imágenes irradian luz, hay fuego, viento, esperma. El espíritu es rápido y acelera lo que toca. Su dirección es vertical y ascendente; es directo como una flecha (…) seco como el polvo y fálico. Es masculino, es el principio que crea formas, orden y distinciones claras…” (13)
Crearse un alma, conocer la pasión, el sufrimiento es la cura que plantea Hillman para el Puer. En terminología astrológica, conectarse con el mundo de agua.
El libro nos muestra el intento del Puer Hillman de crearse un “alma” de vincularse con el mundo nocturno femenino de la imaginación que su inflamado espíritu escapa. Este cambio en su vida personal, se reflejó en que “su matrimonio fuese cuesta abajo en dirección a lo que iba a convertirse en una mujer diferente.” (33) Este es un comentario reflexivo del prólogo de 1991.
Siguiendo la línea planteada por Hillman, Liz Greene vincula en el sistema astrológico, en una primer mirada, a la preponderancia de los elementos fuego y aire.
Von Franz, por el contrario, hace hincapié en la inmersión de la conciencia del puer en el mundo acuático materno. Las aguas primigenias del Inconsciente colectivo desde donde toda vida psíquica y física se origina. Coincide con Cáncer y su relación con la casa IV: el principio y fin de vida.
Su punto de vista parte del opuesto. Como nativa capricorniana –y en la etapa Senex de su vida- es más crítica hacia los potenciales poderes trascendentes del puer. Su visión –coincidiendo con el viejo sabio Jung- es que la cura del Puer sería: “trabajar y trabajar”, forzando a encarnar en la tierra, la espiritualidad virtual del puer, indiferenciada en el vientre de la Diosa Madre.
Desde la mirada astrológica, la solución dada por ambos es en apariencia antagónica: sufrimiento (agua) y trabajo (tierra). Este indicio, ¿nos señalaría la posibilidad de que el puer encarne en sí mismo una “complexio opossitorum?”

Los Gemelos Míticos

Von Franz nos señala que el nombre Puer aeternus aparece por primera vez en las Metamorfosis (IV, 18,20) de Ovidio. Allí se denomina al niño- dios Iackhus que luego será identificado con Dionisio y el Dios Eros.
La identificación con el niño-dios de la vida –muerte- resurrección de los misterios eleusinos, nos sugeriría el basamento arquetípico de la visión de Von Franz. Sin embargo Dionisios era considerado gemelo (hermano) del brillante Apolo, formando una coincidencia de opuestos. Nietzche veía reflejada la mitad luminosa civilizada (Apolo) y la mitad oscura, bárbara (Dionisios) del pueblo griego. Para el filósofo, ambos aspectos alcanzaban su conciliación en la Tragedia Griega.
El analista junguiano Daryl Sharp -discípulo de Von Franz - identifica al dios Apolo como “disciplinado, controlado, responsable, racional y ordenado” (14) con el Senex. El fundamento arquetípico podríamos agregar es la festividad del dios en el solsticio de invierno (Capricornio)
La sombra del Senex –continúa Sharp– “es el puer relacionado con Dionisios, instinto desenfrenado, desorden, embriaguez, extravagancia.” (15)
Por otro lado Jung en sus “Tipos Psicológicos”, toma a esta pareja de dioses como el basamento arquetípico de las funciones a-racionales de percepción (Dionisios) e Intuición (Apolo), denominándolos tipos estéticos.
En lo dionisíaco observa la extroversión de sentimientos indiferenciados ligados al cuerpo, a través de la función perceptiva. Pero esta actividad es de carácter inferior, arcaica.
En lo apolíneo reconoce una no diferenciada relación entre las ideas y la intuición, lo cual hubiera permitido construir formas abstractas y puras. Lo apolíneo, es una intuición del mundo de las ideas; de allí la comparación con el sueño concebida por Nietzche: por una parte intuitivo y, por otra, meramente imaginativo.
Esta descripción de Jung conectando a Apolo con el mundo imaginativo del sueño, nos vincula con otro aspecto del tradicionalmente descripto por Sharp. Nos acerca a su faceta más oscura descripta precisamente en su adolescencia. Es el patrono de esa etapa de la vida (16). Kerenyi comenta: “Había muchas historias de amor relativas a Apolo, el mayor número de las cuales, y las más famosas, terminan trágicamente- fuese el objeto de su amor un muchacho o una doncella. La razón por la cual se incluían los muchachos entre los amores del dios era porque él mismo se hallaba exactamente en la edad en que los adolescentes acostumbraban dejar la tutela de la madre y pasaban a vivir juntos (…) Las historias representan el amor de Apolo a una persona de cualquier sexo, como muy peligroso. (17).
El después maduro dios de las alturas y de la distancia, en su adolescencia –al igual que el adolescente hijo del otro dios solar Helios- provocaba en su cercanía un trágico desenlace. Si lo traducimos a la psicología del puer, éste se inflama de deseo calcinando la incipiente relación con demandas y aspiraciones que, al no poder sostenerlos por su falta de compromiso, provoca la huida del objeto de su amor. Otra variante es la actitud simbiótica- compensatoria de su descompromiso- asfixiando al otro componente de la relación.
Este rasgo mítico nos permite comprender mejor la ambivalente relación de la casa V y Leo con los amoríos (el grado 25 Leo–Acuario, es para Carter vinculado a la homosexualidad. (18) Representa el Eros infiel al primer amor: la Gran Madre (Cáncer). El deseo inflamado apolíneo, puede tener como resultado (casa VI, Virgo) la huida de Astrea (diosa de Virgo) de la tierra o la transformación de Dafne (laurel) o Jacinto (jacinto).
Esta amplificación nos permite comprender lo planteado por Jung acerca de las funciones de percepción e intuición inferiores. Es allí donde el Inconsciente Arquetípico actúa, donde la manifestación primitiva de los dioses tiene lugar. De esta visión podemos desprender los dos tipos de puer señalados.
El primero es el volcado hacia el futuro, viviendo un mundo de ensoñación e imaginación, hijo del Espíritu solar apolíneo. Pero como Faetón -hijo del otro dios solar- su inmadurez no le permite conducir el carro solar de su existencia, quemando todo a su alrededor. Sin embargo este tipo lleva en sí la simiente del Senex. El puer aspira -en su visión intuitiva futurista– a actuar con la sabiduría del Senex (Apolo adolescente, Apolo maduro). Sólo que al ser un factor inconsciente no reconoce el proceso temporal –con sus estadios intermedios– para lograr devenir en él, conservando y utilizando sus poderes creativos.
El segundo fundido en la embriaguez de la naturaleza, sujeto a la Gran Diosa Madre, quien gobierna sus afectos a través de lo corporal, alejándolo del mundo ordenado y racional.
Los autores citados han captado una de las dos polaridades que forman la “complexio oppositorum”. Por lo tanto encontramos una doble oposición puer-Senex (Sentido futurista, masculino); Puer–Diosa Madre (fijación al pasado femenino).
Esto nos remite al mito de los Gemelos Divinos en el cual uno de ellos expresa la naturaleza solar, espiritual e inmortal y, el otro, la lunar terrenal y sujeto a la vida, muerte y transformación.
El sistema astrológico nos muestra la relación de ambos arquetipos: Puer Aeternus y Gemelos en el símbolo de Géminis (Cástor y Pólux) y su regente el adolescente y ambiguo Mercurio.
Este vínculo nos permite entender algunas actitudes del Puer y su relación con el sistema astrológico desde una perspectiva más amplia.

Los Estados Evolutivos

Para una mayor comprensión del arquetipo de los Gemelos, incluiré las ideas del analista junguiano Erich Neumann acerca de los estadios evolutivos psíquicos. Él observa etapas en el desarrollo de la conciencia que -aunque no las considera como históricas- se podrían asociar a los cambios de Eras astrológicas o Mes Platónico.
Dada la relatividad espacio-temporal del Inconsciente Colectivo, estas capas arquetípicas conviven y se manifiestan según el desarrollo psíquico individual o de una cultura.
La primera es llamada por Neuman: Uroboros, la serpiente que forma un círculo mordiéndose su propia cola. Aquí el ego se halla indiferenciado en el Inconsciente Colectivo, apenas toma conciencia de su posición en el mundo. Todo está proyectado en el exterior. Esta vivencia se repite en el niño y en el hombre primitivo en “participación mística” (Levy –Brhul) con la naturaleza, el estado paradisíaco original.
Reconocemos el símbolo de Cáncer con su etapa pre-egoica de desarrollo (comienzo de la vida). Pero es el mismo estadio planteado en las religiones como el de post-mortem: Retorno al origen, Paraíso, Jerusalén Celestial (ciudad símbolo materno).
Es la fase de los mitos de creación autogeneradores, donde el lado maternal del Inconsciente lo hace sin procreación y el lado paternal sin vientre materno. Desde el lado femenino aparece la creación a partir de las Aguas Primordiales, Huevo Cósmico, etc. Una pervivencia de esta fase aparece en la diosa Hera, la canceriana diosa del orden social y la familia, quien –según la versión de Hesíodo– genera a sus hijos Ares (Marte) y Hefestos sin intervención masculina.
Desde el lado masculino del Uroboros encontramos un ejemplo en los textos de las Pirámides: “Atum que en Heliópolis se tornó un masturbador, empuña su falo para excitar el gozo. Un par de hermanos fue generado: Shu y Tefnut” (19) o “Copulé con mi puño, me uní a mi sombra y eyaculé de mi propia boca. Vomité afuera como Shu y escupí afuera como Tefnut. (20)
El mito nos marca una nueva etapa: la aparición de los Gemelos, el paso de Cáncer a Géminis.
La aparición de los Gemelos marca la separación de los opuestos luminoso y sombrío antes indiferenciados en el vientre de la Gran Madre. Se produce un fortalecimiento del ego frente al Inconsciente, en distinto grado según la cultura.
Von Franz ha sugerido, mostrando este paso, que “los Gemelos Creadores representan una “totalidad preconsciente” que incluye a todos los arquetipos.” Ella considera además que los “Gemelos contienen la multitud de características que engloba al creador único de nuestra cultura monoteísta.” (21)
De esta nueva totalidad preconsciente surgen los nuevos mitos de creación. Los Gemelos aparecen como creadores del Mundo. Uno representa el lado solar inteligente, el otro el lunar algo tonto, debido a que sucumbe a los peligros de la existencia. En algunos mitos americanos aparece como un animal el coyote o la figura del tramposo. Representan la polaridad vida-muerte que domina todo este ciclo mítico. El antropólogo Paul Radin considera este mito como básico de la América aborigen. Un ejemplo es –entre los algonquinos- Manabush (conciencia creadora-ordenadora) y Lobo (vida instintiva–muerte)
Pero entre los indo-europeos también lo hallamos como Mitra-Varuna (India), Prometeo–Epimeteo (Grecia), Rómulo–Remo (Roma), etc. En China aparece como polaridad básica que surge del Cielo Primordial antes de la Creación (Fase Urobórica): ying–yang.
Entre los egipcios –además del mencionado– hallamos un nuevo estadio donde la división se acentúa y uno de los principios se opone abiertamente al otro. El lado oscuro de la Gran Madre Urobórica se representa en el mellizo lunar y reclama su porción escindida.
El mito de los gemelos Osiris–Seth nos retrata este proceso. El dios civilizador Osiris, muere en manos de Seth quien lo descuartiza en 14 pedazos (símbolo del hemiciclo lunar), su esposa gemela, Isis recoge todos los pedazos menos el falo –en algunas versiones- o el ojo en otras. Éste último es aportado por su hijo Horus, el dios halcón solar.
Este mito nos retrata el paso hacia la nueva etapa –simbolizada por el eón de Tauro- donde los dioses adolescentes de la vegetación –simbolizando el ciclo vida–muerte de los gemelos mueren en manos de la Diosa Madre Tierra ahora personificada, mostrando la dependencia del Destino. En el mito de Osiris lo ilustra con claridad. Luego de su muerte, su alma “ba” se oculta en el cuerpo del toro Apis, Dios agrario de la fecundación. Luego será el mismo toro -asociado a Dionisios- el sacrificado.
Como lo muestra este dios-toro, es la etapa agraria de un conocimiento incipiente de los ciclos naturales y su relación a ellos, pero con una ligazón muy estrecha aún. Ejemplos son los mencionados: Tammuz, Attis, Adonis, Osiris, etc.
Sólo en la etapa posterior, la del Héroe –simbolizada por Aries– la conciencia se fortifica adquiriendo autonomía frente al inconsciente. Ya no sucumbe a la Diosa Madre, la vence en forma de dragón. Se ha alcanzado la fase de autonomía e independencia de ciertos factores anímicos y un creciente dominio sobre la naturaleza, pero a costa de la unilateralidad y la escisión de los potenciales creativos del Inconsciente. Recuperar el Vellocino de Oro –surgido del carnero que da origen a la constelación- será la meta heroica del proceso de individuación.

Como podemos observar, la fase arquetípica del Puer (salida de Cáncer a Géminis y Tauro) es el paso al mito del héroe en pos del desarrollo del ego diferenciado maduro.
Sin embargo como nos plantea Howard Teich: “es posible que los Gemelos reaparezcan con su poder en nuestros días, cuando avanzamos en un período que requerirá temas de creación universales y arquetípicos para poder incorporar las diversas realidades que nuestro nuevo mundo abarca.” (22)
En el proceso de Individuación, el ego maduro (desarrollado en el mito del héroe) retorna al seno materno para recobrar esa totalidad preconsciente solilunar en forma de nuevas creaciones y aportes a la cultura.
Por esta razón Von Franz -en una obra anterior a su análisis del Puer- estudia la personalidad creadora utilizando los mitos de los gemelos creadores. Ella encuentra dos tipos. Uno lo podríamos llamar lunar-dionisíaco: “es bastante bohemio y puede hallárselo principalmente entre los artistas creativos que viven en constante “abaissement du niveau mental” (descenso del nivel de energía consciente). Están en un entorno bastante bohemio, no se conforman con las reglas creativas y constantemente viven el mundo de Coyote el Tramposo, por decirlo de algún modo, y se hallan siempre abiertos a nuevas inspiraciones.”(23).
El segundo solar apolíneo (en el aspecto maduro del dios). “Existe otro tipo de personalidad creativa que, no obstante sus dones creativos, tiene éxito en adaptarse y conformarse a la colectividad y ha desarrollado una fuerte conciencia del ego. Este tipo de gente necesita por lo general una experiencia demoledora para poder crear nuevamente. Es inevitable, pero ellos lo saben, de modo que, como es natural, tan pronto como experimentan los primeros síntomas de esa enfermedad creadora se mueven hacia ella; se dan cuenta que algo esta surgiendo otra vez y pueden defenderse ante la arremetida de la sombra y del Inconsciente saliéndole al paso y uniéndose a ella.” (24)
El primer tipo tendría afinidad con el Puer y sus potenciales creativos (Hillman). La diferencia radicaría en los diversos grados de concreción de la misma, esto nos mostraría una serie de tipos intermedios.
El segundo, desde la perspectiva Puer-Senex sería una creatividad más integrada, dada la fortaleza de la conciencia, sin los efectos de inadaptación del primer tipo que -en casos extremos- pueden ser desbastadores.
Aclarada la base arquetípica general, surge la pregunta de cómo distinguir astrológicamente –en un esquema individual- los diferentes tipos planteados. Esto nos lleva al próximo punto.

Las Dominantes Astrológicas:

Como surge de la investigación arquetípica, el tema es complejo, aunque resalten, dados los significados surgidos, ciertos significantes.
Liz Greene, en su estudio lo vincula -siguiendo la línea de Hillman- con los elementos Fuego y Aire. Pero desde lo expuesto, no sólo es importante la relación como “hijo del Padre”, sino también con la Diosa Madre y sus elementos afines: tierra y agua. Greene, al no considerarlos, la lleva formular conceptos “ad hoc” tales como falso puer o falso Senex.
Tendríamos que encontrar un –o varios- factores que engloben ambas perspectivas para poder diferenciar con más sutileza. Tomar la idea de Von Franz de totalidad preconsciente nos lleva a englobar todo el Zodíaco. Pero esto nos conduciría al conocido error simbólico de incluir todos los arquetipos partiendo desde uno, dada la contaminación de los mismos en el Inconsciente Colectivo.
Sólo podríamos tomar la idea de Von Franz como “pasaje” de un estadio a otro, reflejado en las capas arquetípicas de las Eras Astrológicas o en la psique individual como intermedio entre la niñez y el desarrollo del ego a través del mito del héroe.
Pero debemos agregar -siendo un arquetipo “pasaje” y Teich lo capta- que el puer y su dialéctica con el Senex y con la Gran Madre, reaparece en los momentos cruciales de la existencia. Así ocurre en la crisis de la mitad de vida “la segunda adolescencia” y en la crisis de la madurez a la vejez (con acento en el Senex) y esta última hacia el retorno a la Madre en la crisis de preparación para la muerte. El círculo se cerraría y los opuestos -separados por el tiempo y el espacio- se abolirían reunidos en la fase Urobórica original.
Esta idea de “pasaje”, incluyendo las diferentes cualidades simbolizadas por los elementos, nos hace pensar en la fuerza mutable y su capacidad de cambio y de proyección hacia nuevas etapas, nos explicaría la “vida provisional” del puer y su capacidad camaleónica y brillo propio de esta cualidad. En su faz patológica nos encontramos, por el contrario, con la fijación neurótica al pasado, la inestabilidad, los virajes de objetivos y la incapacidad de concretar denotando sus conflictos con el presente.
No es casual que el sistema desarrollado por Boris Cristoff –heredero de los ciclos de 7 años de la sabiduría tradicional– la Proluna, las fases críticas corresponden a los signos mutables. Géminis (7 a 14), Virgo (mitad de la vida, 35 a 42), Sagitario (crisis de madurez, 56 a 63, en Roma a los 60 se colocaban la “toga senilis”) y Piscis (77 a 84 preparación para la muerte).
De esta forma nos encontraríamos -considerando los regentes- con Mercurio, Júpiter y Neptuno.
En el Mercurio de Géminis reconocemos el intelecto brillante y seductor del puer, así como también su inestabilidad y temor a lo afectivo.
La ambivalencia de Sagitario dadas, por un lado su parte animal de poderoso instinto sexual traducido en su actitud de conquista donjuanesca (caballo típico símbolo materno). Por el otro en su parte humana, como el hijo del gran padre Zeus, poseedor o merecedor de la gran verdad denotando el complejo de superioridad propio del arquetipo.
Este complejo es el reverso del complejo de inferioridad expresado en el Mercurio de Virgo, área donde el Puer, al trabajar, “coagularía” (siguiendo la expresión alquímica) su rica fantasía. Pero al no hacerlo le genera este complejo y puede optar por una defensa optimista-negadora (Sagitario) o el complejo de redentor o víctima (Neptuno, Júpiter en Piscis), o repentinos giros hacia nuevos intereses (Géminis).
El lado dionisíaco de adherencia al inconsciente en forma de drogas o disolución pasiva en las fantasías, lo muestran también el lado nocturno de Júpiter y Neptuno. Esta adherencia al lado pasivo-maternal nos explica la exaltación de Júpiter en Cáncer. Es precisamente este signo -con su regente la Luna- quien deberíamos tener en cuenta, dada la adherencia del Puer a la Gran Madre. El eje con Capricornio y Saturno nos remite al problema del Senex.
En los puntos anteriores emergió –al comentar la homosexualidad– el eje Leo-Acuario (grado 25). Por otro lado, uno de sus regentes Urano presenta la coincidencia significativa de las mismas fases críticas de 7 años, además de ser considerado la octava superior de Mercurio. Denota los ya referidos aspectos contestarios del Puer, como así también su falta de compromiso, su brillantez y el complejo de superioridad Acuario parecería mostrarnos –agregando el otro regente Saturno– que el conflicto Puer–Senex es intrínseco en la psique del hombre, manifestado en el choque entre lo viejo y lo nuevo.
El complejo de superioridad tiene un sesgo distinto al de Sagitario. Aquí toma los atributos del Senex pero sin sustento en la realidad. La actitud del dios Apolo en la Ilíada, ante el desafío de Poseidón, parece reflejarla: “Descomedido e imprudente tendrías que llamarme si luchara contigo a causa de los hombres, el pobre género que brota y se seca con las hojas de los árboles”. Y cuando su hermana Artemisa, con genuina animosidad lo trata de cobarde, se aparta callado (Ilíada, 21, 461 y ss)
Esta falsa superioridad, encubriendo su cobardía como su gemela lunar lo denuncia, nos muestra el aspecto restante, no heroico del puer. La agresividad está en el Inconsciente Lunar (Artemisa). Es el aspecto complementario del Apolo adolescente donjuanesco de Leo.
Esta óptica nos podría arrojar una nueva luz sobre Quirón. El Quirón, el Senex instructor de los héroes (hijo del Senex Saturno) y su herida incurable (producto de un flechazo involuntario de Hércules) quizás por no poder asumir él mismo el papel heroico. Nos mostraría la actitud defensiva de un Puer enmascarándose detrás del Senex maestro, pero incapaz él mismo de vivenciar lo predicado. Este divorcio le provoca un agudo padecimiento reforzando la dualidad superioridad- inferioridad. (De allí la discusión en la regencia de Sagitario y Virgo)
Esta última consideración nos lleva al elemento faltante heroico, traducido astrológicamente por Aries y Marte debilitados (ya observamos la aparición en un nivel inferior de Sol y Leo). Podemos extender este concepto a la fuerza cardinal y se aclararía aún más. Alfred Adler ligaba el concepto de fuerza a las gunas o cualidades de la filosofía de la India. La guna rajas (pasión-deseo) corresponde a la fuerza cardinal y en el sistema de castas a la de los guerreros. Pero en el caso del Puer observamos que la cardinalidad sería poderosa en Cáncer (la pasión y el deseo de la Madre Arquetípica), Capricornio aparecería proyectado como Senex, Aries debilitado y por último Libra. En un trabajo anterior (presentado en el Congreso Cosmovisión 98, realizado en Buenos Aires, Argentina) demostré la relación de Libra con la función junguiana de sentimiento, considerada capaz de emitir juicios, o sea racional. Esta función es precisamente débil en el puer. Por lo tanto la fuerza cardinal –por el contrario de la mutable– debería ser débil en el Puer o manifestada en el eje Cáncer–Capricornio.
De manera inversa, dada la incidencia del eje Leo- Acuario y del factor colectivo por la capa arquetípica representada por la dualidad vida–muerte: Tauro–Escorpio, la fuerza fija debería estar presente.
La discusión de los ejemplos nos corroborará o no esta deducción.

La Materia Viva

Dado los alcances de este trabajo me limitaré a exponer el material -para verificar la hipótesis demostrada- sin mayores comentarios.
El primer ejemplo lo encontramos en el escritor y aviador Antoine de Saint Exupery, (29/6/1900, Lyon, Francia, 9,15 AM) autor del famoso libro “El Principito”. El propio Jung veía en esta obra “una magnífica descripción del Puer-Aeternus” (25). El complejo maternal personal le fue confirmado por información de primera fuente.
Desde el terreno astrológico podemos confirmar esta visión de Jung. Encontramos 8 factores en signos mutables: el Asc. en Virgo, el eje nodal Sagitario-Géminis, y 6 planetas: Neptuno, Plutón y Marte en Géminis; Júpiter, Urano y Quirón en Sagitario.
El complejo materno está dado por la conj. del gobernante del tema, Mercurio con la Luna en Leo, el Sol en Cáncer huyendo del Senex-Saturno en Capricornio (op.) En este caso se presentaría lo planteado por Greene: preeminencia aparente de fuego y aire, (pero mutable y fijo) ampliamente compensado por el Sol en Cáncer, el Asc. Virgo y el domicilio de Saturno en Capricornio (además angular).
Los ejemplos que siguen tienen relación con la irrupción dionisíaca en la juventud de la década de los 60 y principios de los 70. “Sexo, drogas y rock and roll” fue la expresión del mundo marginal del coyote lunar que termina retornando al seno de la Gran Madre.
Jim Morrison (8/12/1943, 11:55; Melbourne), el cantante de “The Doors”, un fiel representante dionisíaco tenía 5 planetas en signos mutables: Sol en Sagitario, Urano, Saturno (regentes del Asc Acuario) en Géminis junto a Marte y Quirón en Virgo. La fuerza fija está prominente: Asc en Acuario y MC en Escorpio y 4 planetas: Luna exaltada en Tauro; Venus en Escorpio; Júpiter y Plutón en Leo (cuadr. Luna). Sólo hay dos planetas en cardinales: Mercurio en Capricornio y Neptuno en Libra. Dadas las características colectivas de este planeta podríamos decir –sumado a la posición en VIII y su regente Venus en Escorpio- que reflejaría la tendencia de disolver los valores colectivos. Una muestra de ello es su canción “The End”, donde al son de ritmos orientales proponía matar a los padres. El Senex conservador -a través de la prensa– (Mercurio en Capricornio) lo fue hostigando, obligándolo a emigrar a Francia. El elemento débil es el agua, acercándose a la visión de Hillman.
Jimmy Hendrix, (27/12/1942, Seattle, 10:15 a.m.) el zurdo guitarrista, tenía el Asc y 5 planetas en mutables: Asc, Sol, Mercurio, Venus en Sagitario. Urano conj. Saturno en Géminis. La fuerza fija está representada por Plutón, y Quirón conj. al nodo en Leo. Marte está en Escorpio pero sin aspectos.
Además del domicilio de Marte, el agua está fuertemente marcada a través de la Luna conj. Júpiter en Cáncer. El elemento faltante es la Tierra (óptica de Von Franz).
La malograda cantante de blues Janis Joplin, (19/1/1943, Port Arthur, Texas 9:45 a.m.) nos muestra todo el menú simbólico planteado.
Está destacado el eje Acuario (Asc, Venus y Mercurio) – Leo (Plutón, Quirón, Nodo). La mutabilidad a través de la conj. Saturno–Urano (Géminis) gobernantes del tema; el MC y Marte en Sagitario. Un fuerte complejo materno: Luna y Júpiter en Cáncer, y una difícil relación con el Senex (Sol en XII en Capricornio, además de la conjunción Urano–Saturno).
El primer guitarrista y compositor de los Rolling Stones, Brian Jones (28/2/1942, Cheltenham, 00:00 a.m.) nos muestra la preeminencia del elemento fijo: Venus conj. Mercurio en Acuario, Plutón (Gb. de tema) en Leo envuelta por el abrazo de la Luna; Marte (el otro gob.) debilitado en Tauro encerrado entre Saturno y Urano.
La mutabilidad está representada por el Sol en Piscis, Neptuno y el nodo en Virgo y Júpiter en Géminis. La cardinalidad está ausente y en este caso el elemento más ocupado es la tierra (4), seguido por el aire (3), fuego y agua 2 cada uno.
En los 90, el líder de la banda Nirvana, Kurt Cobain, es otro exponente del trágico final del Puer. En esta carta tenemos 9 factores en mutables: Sol, Mercurio, Quirón, Venus, Saturno en Piscis. Plutón y Urano conjuntos al Asc. Virgo y el MC en Géminis.
Se repite el fuerte complejo materno Luna conj. Júpiter en Cáncer, Marte y Neptuno en Escorpio. El eje nodal Tauro-Escorpio. Este es el ejemplo inverso de lo planteado por Hillman, el elemento masculino–espiritual está ausente. No buscaba alcanzar al Padre Espiritual, su último trabajo -previo al fatal desenlace– denominado “In Utero” lo demuestra.
Todos estos exponentes tienen en común el fatal desenlace por sobredosis a los 28 años. La Luna en su retorno los llevó a su seno.
El próximo ejemplo mostrará un intento fallido de superar el estadio del Puer.

Nijinsky

Me extenderé en este ejemplo dado que combina casi todas las características planteadas por Hillman y Von Franz sobre la psicología del Puer y su doble polaridad con el Senex y la Gran Madre, como así también la relación con la personalidad creativa.
Nijinsky fue nativo de Piscis con el Asc. en Escorpio y la Luna envolviendo en su red la virilidad de Marte (conj. en Sagitario, casa I). Tiene 7 planetas en signos mutables: Sol, Venus, Mercurio en Piscis; Plutón conj. Neptuno en Géminis y Marte–Luna en Sagitario. Además el eje nodal se halla en Géminis–Sagitario.
El eje Leo–Acuario se halla presente a través de Saturno y el MC en Leo y Júpiter en Acuario. Sólo Urano en XII en cardinal en Libra provocando rupturas en los valores colectivos de la época, como después observaremos.
Las dotes de bailarín famoso “por sus saltos alados” nos muestra esa característica del puer de elevarse intentando escapar de las limitaciones de la tierra (elemento ausente en su carta).
La madre -como nos sugiere la conj. Luna–Marte en el Asc– jugó un destacado papel en su vida, acentuado por el abandono de su padre a los 8 años (Saturno transitaba la casa I). Esta fuerte incidencia se manifestó en su homosexualidad. El eje MC–FC está en 25 grados Leo–Acuario -coincidencia significativa- como plantea Carter. La Luna devora al Falo Marciano y Venus en su grado de exaltación abraza al Adonis solar.
A los 18 años su talento lo hizo convertir en el bailarín más famoso del mundo. Allí conoce a Sergei Diaguilev (31/3/1872, Gruzine, Rusia, hora desconocida) productor de los afamados Ballets Rusos -de tendencia vanguardista- y promotor de grandes talentos jóvenes en la danza y en la música.
Este personaje parece tener todo el bagaje arquetípico faltante en la carta de Nijinsky y en la psicología del puer. Posee 9 planetas cardinales: 5 en Aries (Sol conj. Quirón, Marte conj. Neptuno y Mercurio) Saturno y Luna en Capricornio y 2 en Cáncer (Júpiter conj. Urano). Cuando Se conocen el Sol progresado de Nijinsky hacía conjunción con el de Diaguilev (10 grados de Aries).
El lazo inconsciente estaba formado, Diaguilev sería el portador de la masculinidad solar heroica inconsciente del bailarín, herida por el abandono de su padre a los 8 años. El Sol progresado entraba en Aries ese año (1898) haciendo conjunción con la Luna progresada iniciando el nuevo ciclo solilunar. En 1908 era el puer Mercurio quien lo hacía esperando sanar la herida del abandono.
Pero en la forma externa, además de ser su amante como el joven Jacinto con Apolo, representó el Senex Saturnino, mentor de su carrera y representante de su conexión con el mundo externo (Saturno MC en Leo). Pero este Senex es el punto más elevado de una cruz cósmica disociada con Luna- Marte (Asc), Neptuno-Plutón (Desc.) y Mercurio en el FC. Esto nos muestra la conflictiva relación entre ambos lados del par Puer-Senex y del Puer-Madre, siendo determinante en su derrumbe final.
En el aspecto creativo, no sólo Nijinsky se destacó por sus dotes de bailarín, sino como coreógrafo e inventor. Diseñó un limpiaparabrisas para auto y un lápiz que fue el antecesor del lápiz de inyección. El astrólogo Vernon Wells observa la actividad de Júpiter en Acuario en III (26).
Si amplificamos esta óptica considerando la mediación que Júpiter realiza a la oposición Luna-Marte (sextil) Neptuno-Plutón (trígono). Podríamos inferir que con esta actividad intentará rescatar su falo perdido (lápiz, auto vinculado a Marte).
La primera coreografía parecería confirmar esta deducción. Se trata del “Preludio a la Siesta de un Fauno” de Claude Debussy. (Estreno 29/3/1912) La coreografía muestra a un joven en su despertar sexual que satisface sus deseos en la ropa de una muchacha que encuentra.
La imagen del fauno, perteneciente al cortejo dionisíaco, nos remite a la base arquetípica del puer y parecería demostrar los intentos del joven Nijinsky de recuperar su falo, aunque en la forma arcaica expresada a través del fetichismo. Como manifestación estética no sólo impacta y escandaliza por el tema sino por su revolucionaria técnica. La sincronicidad astrológica lo refleja: Venus progresado hace trígono al MC y se opone a Urano (XII) natal en Libra. Su función inferior de sentimiento (Venus- Libra), contaminada por lo colectivo, reflejaba lo reprimido (XII) de la sociedad victoriana. Escandalizaba, por un lado, pero aportaba una nueva forma de arte, revolucionando la rígida técnica del ballet (Urano op. Venus). Desde la óptica personal preparaba un viraje en su función de sentimiento. (Venus reg de VII). Urano en tránsito sobre Júpiter natal (Acuario, III) despertaba la confianza en la expresión (III) de su creatividad (Júpiter reg de V)
Llegamos a la relación creatividad–individualidad–vida afectiva, planteada por la casa V y Leo, su basamento arquetípico. El puer puede escapar de las garras de la Gran Madre o de la opresión del Senex si desarrolla su individualidad solar profunda. Para ello necesita el vigor y el valor del héroe, ser capaz de tener un Eros infiel al primer amor materno. El paso de Apolo adolescente a Apolo maduro señalaría el camino para el reencauzamiento del aspecto negativo del puer. Astrológicamente lo observamos en el paso de los aspectos inferiores de Leo y casa V a los superiores.
Esto requiere una tarea heroica simbolizada por la victoria de Hércules sobre el león de Nemea, o Sansón sobre el león, y el uso posterior de su piel como vestimenta. Esta es la tarea ciclópea del puer y de la personalidad creativa para no sucumbir ante el Inconsciente.
Volviendo a Nijinsky, un año y medio después (nov 1913), el fauno pareció despertar de su sueño. Nijinsky se casa imprevistamente –durante la gira a Sud América– y rompe la relación con Diaguilev. Su mentor lo acepta pero lo aleja de la compañía.
Las dominantes arquetípicas astrológicas nos reflejan, este intento de fortalecer su conciencia despegándose de su Senex-amante y del Complejo Materno. Urano llega a la conjunción partil con Júpiter, confirmando la deducción anterior. Activa el trígono con Plutón y Neptuno en VII. El señor del mundo inferior Plutón hacía lo propio desde su domicilio arquetípico en VIII (sexualidad) en Cáncer, trígono a al puer Mercurio (reg. de VIII). Plutón le devuelve al puer (Mercurio) el falo perdido en el vientre materno (Cáncer).
El ciclo Sol-Luna iniciado con la herida de la pérdida paterna, alcanzaba su fase de oposición: Sol (Aries)-Luna (Libra). La masculinidad devorada por la Gran Madre (conj Sol-Luna) proyectada en Diaguilev (conj. del Sol progr. sobre el Sol natal del Senex, Luna en trígono desde Leo) parecía recuperarse ante la aparición del Eros infiel surgida en la figura matrimonial (Luna en Libra).
Notemos la aparición del eje faltante en el Puer: Aries (actitud heroica) y Libra (función de sentimiento). La primera le va permitir “trabajar y trabajar” (Virgo, casa VI de Aries); la segunda la compasión al comprender el sufrimiento ajeno (Piscis, casa VI de Libra). Son las soluciones planteadas por Von Franz y Hillman.
Volviendo a Nijinsky, la pregunta surgida es si su conciencia podía asimilar semejantes contenidos interiores reflejados en esta ruptura exterior. La cuadratura del Asc (vehículo del yo) a Saturno natal (proyectado en Diaguilev también) activando la Gran Cruz nos habla de la dificultad para lograrlo. Saturno en tránsito (16 de Géminis) también pasaba por el punto opuesto (16 de Sagitario) al momento del abandono paterno.
Nijinsky formó su propia compañía, pero se vio forzado a suspender su trabajo a causa de la Primer Guerra Mundial. Esto conspiró contra su incipiente conciencia masculina.
Se aducen otras razones para la insania posterior de Nijinsky: una condición hereditaria -su hermano era retardado mental-, la muerte de éste. La nueva pérdida del Senex paternal combinada con la situación extraordinaria de la Guerra mundial conspiraron para el desarrollo del Ego Maduro, el Inconsciente Colectivo hizo su aparición.
En enero de 1919 –unos meses antes de su derrumbe final- en una actuación espeluznante, interpreta el matrimonio entre la Guerra y Dios. Nijinsky –comenta su esposa- manifestaba: “Ahora bailaré para ti, la guerra con sus sufrimientos, su destrucción y su muerte. La guerra que no evitaste y de la cual eres responsable.” (27)
Su esposa comenta de la actuación: “Vaslav estaba bailando de una forma gloriosa pero que infundía temor. Tomó unos rollos de terciopelo negro y blanco y formó una cruz tan grande como el espacio que tenía. Se ubicó en la cabecera con los brazos abiertos; el mismo convertido en una cruz viviente”. (28)
Su Cruz natal estaba activada. Saturno retornaba a su punto natal; la Luna iniciaba su trígono y sextil a la oposición Saturno–Mercurio y Urano se oponía a Saturno y entraba en orbe de conj. con Mercurio.
El conflicto con el Senex proyectado ahora en el Dios Padre (Saturno en Leo MC) provocaba la crucifixión del hijo, a “semejanza divina”. Se estaba preparando el descuartizamiento pisciano dionisíaco-crístico final.
Este conflicto con el lado oscuro guerrero del dios paternal del ciclo heroico, lo retrograda a las capas anteriores arquetípicas. La “totalidad preconsciente” (Von Franz (ver más arriba), vuelve a surgir.
En su diario escribe: “Soy un hombre simple. Soy un mujik, un trabajador, un obrero, un sirviente, un señor, un aristócrata, el Zar, Dios. Soy Dios. Soy Apis. Soy hindú. Soy negro. Soy chino. Soy japonés.” (29)
La aparición del toro Apis (ver los Estados Evolutivos) nos refleja el resurgimiento del Puer y su sacrificio a la Diosa Madre. Esta vez no está concretado en el falo sino en su conciencia. La diosa madre buscaba su retoño perdido.
En marzo de 1919 se produce el derrumbe final. Cuando fue dado su diagnóstico la Luna llegaba al partil aspectando a la oposición Saturno-Mercurio. La tensión entre el Senex y el Puer se había tornado insostenible. Su conciencia optó por el retiro del mundo –al igual que Endimión el mítico amante de la Luna- durmiendo el sueño eterno de la esquizofrenia catatónica.

A modo de Síntesis

He intentado, partiendo de las dos visiones casi antagónicas de Von Franz y Hillman, demostrar el “tertium non datur” (el tercero no dado) que incluye ambos aspectos del problema. Von Franz pone el acento en la relación con la Gran Madre y Hillman en los aspectos espirituales y creativos en relación al Senex.
Estos se sintetizan en el arquetipo de los Gemelos (uno solar, espiritual y el otro lunar, terrenal). Dada la relación de este arquetipo con la Era Astrológica y las etapas de desarrollo evolutivo de la psique (Neuman), representa la primera diferenciación de la Madre Urobórica creando un mundo, pero no es aún una creación estable que sólo se alcanzará en estadios superiores.
De esta capa arquetípica nace la relación del Puer con la creatividad (Hillman), pero dada su desarrollo incipiente (etapa heroica posterior) esta creatividad puede abortarse quedando en un plano virtual (Von Franz). Entonces experimenta todos los efectos negativos de la Gran Madre y el Senex.
El simbolismo astrológico nos refleja –primero en las Eras Astrológicas- estos estadios evolutivos. La falta de la fuerza heroica, representada por la fuerza cardinal y en especial por Aries compensada –para un desarrollo maduro– por la función de sentimiento (Libra); la preeminencia de la fuerza mutable; una Luna (Gran Madre) y un Saturno (Senex) destacados así como la presencia del eje Leo-Acuario son las dominantes astrológicas que se repiten y permiten reconocerlo en forma individual en un tema.
Los ejemplos elegidos nos muestran a todos los Puer como personalidades creadoras pero que no alcanzan la madurez ni de su existencia, ni –quizás- de su potencial creativo. Estarían más cerca del gemelo Coyote (Von Franz) que vive en un mundo marginal alejado de la conciencia colectiva, provocándola y mostrando su rigidez y sus falencias.
Quedará para otra ocasión la exposición del otro gemelo, el solar, la personalidad madura creadora, que paradójicamente, es el fruto de la simiente del lunar constituyendo su meta y su cura en un ciclo de perenne renovación.